La condición humana – Simón Arrebola

La condición humana / Simón Arrebola

La tragedia, como género teatral, nació en la Antigua Grecia, época en la que se tenía un gran respeto ala figura de los poetas, considerados responsables de la educación colectiva del pueblo. A través de lo que sucedía en los veinticuatro metros que ocupaba la orchestra, los espectadores empatizaban con los personajes y sus historias.

Aunque no se sabe, a ciencia cierta, cuál fue el origen del género, destacan en este periodo autores como Esquilo, que otorga a la tragedia toda su profundidad y solemnidad, Sófocles o Eurípides que, a lo largo de los años, se han convertido en auténticos referentes de la cultura universal.

Así, los nuevos planteamientos de la narrativa trágica experimentan una transición desde la representación de los mitos divinos y heroicos hacia su encarnación en lo puramente humano que podemos vislumbrar ya en los trabajos de Séneca y que posteriormente será clave en la concepción de la obra del dramaturgo y poeta, William Shakespeare, indudable icono de la literatura universal y germen de la inspiración de los trabajos que componen esta serie.

En las pinturas que conforman La Condición Humana, se reinterpretan individualmente diez de las tragedias shakesperianas más célebres sin renunciar por ello a su personal lenguaje plástico ni a los tres elementos que, a lo largo de su carrera artística, vertebran su trabajo.

LA ARQUITECTURA

Aunque las historias están concebidas para ser representadas dramáticamente, el lenguaje y los elementos escenográficos están presentes en la concepción del espacio plástico.

Los elementos espaciales están concebidos como sustitutos de la realidad y se presentan aptos para su construcción escenográfica. Para ello, y con carácter previo al trabajo artístico, se han confeccionado una serie de dibujos, estudios y maquetas en el afán de dotar al espacio de un lenguaje propio compuesto de altares efímeros y de jardines de atracciones.

EL PAISAJE

Aunque localizado en el último término, la concepción del paisaje trasciende la idea meramente decorativa de un telón de fondo.

En la mayoría de los cuadros se alude al bosque como uno de los topos o lugares comunes representados en la literatura universal y aflora la preocupación del artista por el encuentro entre el paisaje y la figura.

En la pintura occidental, esa conjunción entre el paisaje como género independiente y la figura fue un fenómeno ciertamente tardío. Muestra de ello es La Tempestad (1605) del italiano Giorgione y cuyo auténtico significado es un misterio que ha tratado de descifrarse en multitud de ocasiones y que se convertiría en el anticipo de la nueva figuración narrativa, donde las historias emergen encriptadas en la pintura.

Al más puro estilo shakesperiano, el paisaje pasa a representar estados de ánimo, convirtiéndose así en un personaje más y conectando con lo sublime de destacados autores románticos como Caspar David Friedrich o Edwin Church.

LA FIGURA

En La Condición Humana, como no podía ser de otro modo, son los personajes los que intencionadamente se dotan de la relevancia necesaria para asumir, de forma indiscutible, el protagonismo de los cuadros.

En la serie podemos encontrar guiños al trabajo de los artistas del Duecento y del Trecento italiano con los que el artista comparte una formalidad geométrica, referencias a los diagramas reconstructivos del Partenon griego o la inspiración en la obra del artista polaco francés Balthus.

No es casualidad que en ocasiones pueda parecer que el personaje representado es siempre el mismo; no en vano en las obras de la Antigua Grecia un mismo actor podía encarnar distintos papeles y para ello se disfrazaba con diferentes trajes y máscaras.

Las tragedias shakesperianas presentan un completo repertorio de la naturaleza de la condición humana, desde la ceguera y destrucción en Cleopatra y Marco Antonio hasta el sentimiento de culpabilidad de Macbeth o los demonios en la mente de Otelo. El aprendizaje que se deriva de todo este proceso de estudio y realización de las obras podrías resumirse en la aceptación de la muerte como una realidad integrada en la propia vida. Algo doloroso, y a la vez enriquecedor y de lo que el propio Hamlet reflexiona cuando afirma que “estar preparado es todo”.

Simón Arrebola-Parras. Mayo 2022

En la mayoría de los cuadros se alude al bosque como uno de los topos o lugares comunes representados en la literatura universal y aflora la preocupación del artista por el encuentro entre el paisaje y la figura.

Balanza entre el ruiseñor y la alondra

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl

Altar de fuego

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl

Brocal

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl

Al más puro estilo shakesperiano, el paisaje pasa a representar estados de ánimo, convirtiéndose así en un personaje más y conectando con lo sublime de destacados autores románticos como Caspar David Friedrich o Edwin Church.

La divina noria

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl

Mousetrap

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl

Naumaquia

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl

Los elementos espaciales están concebidos como sustitutos de la realidad y se presentan aptos para su construcción escenográfica. Para ello, y con carácter previo al trabajo artístico, se han confeccionado una serie de dibujos, estudios y maquetas en el afán de dotar al espacio de un lenguaje propio compuesto de altares efímeros y de jardines de atracciones.

Las tragedias shakesperianas presentan un completo repertorio de la naturaleza de la condición humana, desde la ceguera y destrucción en Cleopatra y Marco Antonio hasta el sentimiento de culpabilidad de Macbeth o los demonios en la mente de Otelo. El aprendizaje que se deriva de todo este proceso de estudio y realización de las obras podrías resumirse en la aceptación de la muerte como una realidad integrada en la propia vida. Algo doloroso, y a la vez enriquecedor y de lo que el propio Hamlet reflexiona cuando afirma que “estar preparado es todo”.

Panorama móvil

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl

Yukitsuri

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl

El Bosque de Birnam

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl

Glory Hole

Óleo sobre lienzo.
100x130cm.
2022.

5.100 € IVA incl