Glitchland – Julio Sarramián

Glitchland / Julio Sarramián

Glitchland

por Adonay Bermudez

 

No se trata de pintar la vida,

se trata de hacer viva la pintura.

Paul Cézanne

 

¿Puede ser definido el acto de pintar sin referencia a una catástrofe que lo afecta? ¿No enfrenta, no comprende el acto de pintar a esta catástrofe en lo más profundo de sí mismo, incluso cuando lo que es representado no es una catástrofe? En efecto, las vasijas de Cézanne no son una catástrofe. No hay un terremoto. Por tanto, se trata de una catástrofe más profunda que afecta al acto de pintar en sí mismo. Al punto que sin ella el acto de pintar no podría ser definido.

Gilles Deleuze

 

La pintura –al igual que cualquier otra manifestación artística- no deja de ser un fragmento de una posible realidad que nace de la catástrofe. No deja de ser una mirilla –ínfima en ocasiones- por la cual nosotrxs, como voyeures incorregibles, miramos una y otra vez intentando completar la escena que ante nosotrxs acontece. Se hace necesario, por tanto, asimilar e incidir en el concepto de pintura como ficción, no como documental. A esa mirada parcializada añadamos su engaño, su capacidad de desconcertar, deformar, mostrar y ocultar, de manejarnos a su antojadiza voluntad, de sorprendernos o acongojarnos. En esta misma línea que escruta todas las posibilidades expresivas que puede aportar la pintura se encuentra Julio Sarramián, quien en constante investigación y siendo fiel a su particular estilo, propone una y otra vez nuevas vías comunicativas a través del empleo del pincel.

Aunque los procesos llevados a cabo por Sarramián puedan parecer mecanizados –desde el boceto a la ejecución- por esa relación tan fuerte con la fotografía y con sus impolutos acabados, la obra de nuestro artista germina en ese carácter polisémico de la pintura con la que formula una relectura del paisaje partiendo de su esencia misma, del origen. Ese virtuosismo técnico de Sarramián, de un supuesto talante académico, se entrecruza con una ruptura de ese canon paisajístico realista –diríamos que hasta paternalista- que inunda los libros de historia.

Las referencias orográficas son claras, tampoco trata de ocultarlas –o por lo menos no en su totalidad- pero lo cierto es que sus propuestas no corresponden a paisajes concretos, sino que descubre escenarios comunes, habituales en diversos frentes geográficos a escala mundial. El artista nos presenta territorios inhóspitos que ya conoce, que ha explorado en sus viajes, intentando acercar al espectador la montaña más enriscada, el valle más escondido y la cumbre más inaccesible.

Definitivamente, Sarramián nos atrapa con sus paisajes tornasolados donde se conjugan con maestría la emisión del color y la recepción del mismo por parte del espectador, que se multiplica no solo por cada individuo sino que la interpretación varía según el tipo y grado de luz que reciba la pintura. Su trabajo va más allá de arrojar colores sobre una superficie bidimensional y acotada, sino que se escapa de unos centímetros determinados marcados por los bastidores.

No es la misma pintura si se observa un paso a la derecha o dos atrás, las tonalidades cambian y aparece una nueva pieza. Ese efecto metalizado –propiciado sin duda por ese perfecto y casi obsesivo degradado cromático- concibe una obra totalmente viva e independiente de su artífice, quien una vez acabado su trabajo permanece relegado a un segundo plano.

Con Glitchland Julio Sarramián plantea una lectura poliédrica de fogonazos cromáticos y reflejos impregnados en óleo. Una pintura situada en el intersticio de la figuración y la abstracción donde lo aparentemente sólido se evapora y los colores se transforman a voluntad del tiempo, al indeciso apetito de la luz. El resultado de estas exploraciones visuales encarnadas en lienzos permite que los turquesas se conviertan en cerúleos y los verdes en violetas, pero también los naranjas en rosas y los cetrinos en rojos.

Sarramián despliega un jeroglífico pictórico con el que discernir sobre el infinito lenguaje de la pintura -con una sintaxis en constante mutación- que resiste a base de lírica, tradición y catástrofe.

En esta misma línea que escruta todas las posibilidades expresivas que puede aportar la pintura se encuentra Julio Sarramián, quien en constante investigación y siendo fiel a su particular estilo, propone una y otra vez nuevas vías comunicativas a través del empleo del pincel.

Glitchland 01 170x125 cm

GLITCHLAND 01.

Óleo sobre lino.
170x125cm.
2021.

5.400 € + IVA

Glitchland 02, 2021. Acrílico sobre lienzo. 170x125 cm

GLITCHLAND 02

Óleo sobre lino.
170x125cm.
2021.

5.400 € + IVA

Glitchland 08, 2021. Óleo sobre lienzo.170x125 cm

GLITCHLAND 08

Óleo sobre lino.
170x125cm.
2021.

5.400 € + IVA

Definitivamente, Sarramián nos atrapa con sus paisajes tornasolados donde se conjugan con maestría la emisión del color y la recepción del mismo por parte del espectador, que se multiplica no solo por cada individuo sino que la interpretación varía según el tipo y grado de luz que reciba la pintura.

Glitchland 09, 2021. Óleo sobre lienzo. 170x125 cm

GLITCHLAND 09

Óleo sobre lino.
170x125cm.
2021.

5.400 € + IVA

5/5 – 6.000 € +IVA

Glitchland Julio Sarramián Herrero de Tejada

GLITCHLAND 07

Óleo sobre lino.
65x50cm.
2021.

1.600 € + IVA

Glitchland 03, 2021. Óleo sobre lienzo. 65x50 cm

GLITCHLAND 03

Óleo sobre lino.
65x50cm.
2021.

1.600 € + IVA

Glitchland 04, 2021. Óleo sobre lienzo. 65x50 cm

GLITCHLAND 04

Óleo sobre lino.
65x50cm.
2021.

1.600 € + IVA

Julio Sarramian Glitchland Herrero de Tejada
Julio Sarramian Glitchland Herrero de Tejada
Glitchland 13, 2021. Óleo sobre lienzo. 190x140 cm

GLITCHLAND 13

Óleo sobre lino.
190x140cm.
2021.

6.000 € + IVA

Glitchland 11,2021. Óleo sobre lienzo. 190x140 cm

GLITCHLAND 11

Óleo sobre lino.
190x140cm.
2021.

6.000 € + IVA

Glithland Herrero e Tejada Julio Sarramián

Con Glitchland Julio Sarramián plantea una lectura poliédrica de fogonazos cromáticos y reflejos impregnados en óleo

GLITCHLAND 12

Óleo sobre lino.
190x140cm.
2021.

6.000 € + IVA

Glitchland 14, 2021. Óleo sobre lienzo. 190x140 cm

GLITCHLAND 14

Óleo sobre lino.
190x140cm.
2021.

6.000 € + IVA

Glitchland P05, 2021. Óleo sobre lienzo. 40x30 cm

GLITCHLAND P05

Óleo sobre lino.
40x30cm.
2021.

1.000 € + IVA

Es una pintura situada en el intersticio de la figuración y la abstracción donde lo aparentemente sólido se evapora y los colores se transforman a voluntad del tiempo, al indeciso apetito de la luz. El resultado de estas exploraciones visuales encarnadas en lienzos permite que los turquesas se conviertan en cerúleos y los verdes en violetas, pero también los naranjas en rosas y los cetrinos en rojos.

Glitchland P04, 2021. Oleo sobre lino. 40x30 cm

GLITCHLAND P04

Óleo sobre lino.
40x30cm.
2021.

1.000 € + IVA

Glitchland P02, 2021. Óleo sobre lino. 40x30 cm

GLITCHLAND P02

Óleo sobre lino.
40x30cm.
2021.

1.000 € + IVA

Glitchland P01, 2021. Óleo sobre lino. 40x30 cm

GLITCHLAND P01

Óleo sobre lino.
40x30cm.
2021.

1.000 € + IVA