ESTE CUADRO ME MIRA RARO / CARLOS PESUDO

ESTE CUADRO ME MIRA RARO CARLOS PESUDO HERRERO DE TEJADA

ESTE CUADRO ME MIRA RARO

CARLOS PESUDO

27.10 al 10.12

La pintura no es de fiar. Nunca lo ha sido, pero desde que perdió su papel central como mecanismo de representación de la realidad se ha convertido en un ente aún más traicionero. A través de su mecanismo paradójico, siempre trata de esconder su corporeidad – pigmento, sustancia, gesto – para presentarnos la ficción de una imagen que vive por sí misma. Es la alquimia en el corazón de un engaño lo que le da su encanto malsano. Lo que atrae a los artistas hacia su red animados por la posibilidad de dominar el juego prohibido de materia, acción y forma.

 

Sin embargo, hay quien no termina de caer en la trampa. Los buenos pintores huelen la chamusquina de lejos y, por eso, Carlos Pesudo (Castellón, 1992) tiene un deje de resabio y crudeza a la hora de trabajar.  Nuestro artista da vueltas y vueltas sobre los elementos que conforman el armazón de la imagen. Buscando, buscando más allá de estas primeras visiones, hace aparecer las formas esenciales, los campos de color, los acontecimientos… Invoca al fantasma dentro del mecanismo pictórico. Parece sencillo, pero no lo es en absoluto. Hay que valer para hacer salir al esqueleto del armario y tener la prestancia de exclamar ante el lienzo, siempre mutante, dame veneno que quiero morir. En este caso concreto, Veneno banana, sustancia imaginaria destilada de una vetas de amarillo ácido, descubierta en el intersticio de una de las pinturas de “Este cuadro me mira raro”, su nueva exposición en la Galería Herrero de Tejada.

 

Aquí tenemos unos cuadros alienígenas que reclaman su derecho a una vida autónoma. Hay un pintor que trata de meterlos en vereda. Y estamos nosotros, los espectadores, atrapados, sin terminar de entender la naturaleza del juego. El cuadro se revuelve ante nuestros ojos, como si fuese una criatura, y alumbra formas, nieblas, expresiones… Pesudo trata de domar y nombrar todo lo que vemos – y no comprendemos – en esa sucesión de metamorfosis: ave del paraísoeisbär, puentes, órganos, colgados, raves en lo alto del Olimpo… De lo geométrico y elemental se pasa a lo orgánico, mostrando un ámbito rico en formas incompletas y en naturalezas crípticas y arbitrarias. Así, el óleo y el spray se superponen en una pintura agreste que se disuelve en el lirismo o se afila en el imprevisto del suceso.

Cuadros crueles que se regodean en su posición de dominio cuando nos acorralan en un “no un paisaje”. Al describir alguna de estas formas, el pintor nos habla de insectos, de crustáceos… “[…] al pintar pienso en una tela de araña, urdida como un mecanismo de caza”, afirma al hablar de esta exposición. Unas veces quien caza es el pintor; en otras, la obra de arte desconocida se prepara para devorar a Frenhofer y a sus parientes.

 

Este cuadro me mira raro y de la mirada nunca sale nada bueno. La mirada precede al mordisco, evoca vestigios del terror natural frente al predador. Que un cuadro nos mire no deja de tener algo de jettatura. Es una inversión algo perversa y, como cualquier perversidad, atrae e inquieta a partes iguales. La pintura, agazapada en su umbral rectangular, se prepara para arrastrarnos a su mundo de formas sin forma, de intrincados bosques; de colores y silencios, de líneas de ácido y carbón fluorescente. Para Pesudo, es en este carácter salvaje, autónomo, extraño y amenazante donde reside el oscuro fluido que mantiene viva una obra en tensión y crecimiento permanentes.

 

En esta nueva exposición, el artista parece querer compartir con nosotros la emoción de ser despedazado en el interior de unos cuadros que nos miran con ansia antes de convertirnos en presa de su angosta mirada sin ojo. Y, a pesar de la sensación de peligro y de la desconfianza que se palpa en el ambiente, nos adentramos en la galería una vez más, pues también para el espectador es halagüeño y morboso saberse objeto de un sacrificio que no termina de entender. Toda una propuesta expositiva. Todo un vértigo.

 

David Morán

LA PRIMERA PREMISA QUE ME PLANTEO AL ENFRENTARME A ESTOS CUADROS ES QUE EL CUADRO TE MIRA. SON PROPUESTAS EN LAS QUE, EN ALGUNA MEDIDA, HE BUSCADO ESCAPAR DE MI MANERA DE PINTAR Y DE COMPONER.  CARLOS PESUDO

CARLOS PESUDO Herrero de Tejada

Ave del paraíso. 2022.

Óleo y esmalte sobre lienzo.
200x150cm.

 

Carlos Pesudo Herrero de Tejada

Pez mantequilla. 2022

Óleo y esmalte sobre lienzo.
150x120cm.

 

Carlos Pesudo Herrero de Tejada

Eisbär. 2022

Óleo y esmalte sobre lienzo.
200x150cm.

 

“EL CUADRO TE MIRA” PORQUE DE ALGUNA MANERA HAY ALGO QUE TE INCOMODA CUANDO LO OBSERVAS, NO SE PRESENTA TANTO COMO UNA IMAGEN CONTEMPLATIVA, CÓMODA Y CONOCIDA, SINO MÁS BIEN PLANTEA UNA IMAGEN INQUIETANTE QUE QUIERE ESCAPAR Y ACERCARSE A ALGÚN LÍMITE DE COMPRENSIÓN.

CARLOS PESUDO

Carlos Pesudo Herrero de Tejada

Veneno Banana. 2022

Óleo y esmalte sobre lienzo.
170x130cm.

 

Carlos Pesudo Herrero de Tejada

La jararaca rosa. 2022

Óleo y esmalte sobre lienzo.
100x80cm.

 

Carlos Pesudo Herrero de Tejada

Las agujas. 2022

Óleo y esmalte sobre lienzo.
100×80

 

Carlos Pesudo Herrero de Tejada

Pez linterna. 2022

Óleo y esmalte sobre lienzo.
100x80cm.

 

EN ESTA NUEVA EXPOSICIÓN, EL ARTISTA PARECE QUERER COMPARTIR CON NOSOTROS LA EMOCIÓN DE SER DESPEDAZADO EN EL INTERIOR DE UNOS CUADROS QUE NOS MIRAN CON ANSIA ANTES DE CONVERTIRNOS EN PRESA DE SU ANGOSTA MIRADA SIN OJO

Carlos Pesudo Herrero de Tejada

Pasando el puente. 2022

Óleo y esmalte sobre lienzo.
130x170cm

 

A LO LARGO DE LOS RECIENTES PROYECTOS HE DESARROLLADO UN LENGUAJE Y ESTÉTICA DE SIGNOS, MIS CUADROS SIEMPRE SON UN SOPORTE EN LOS QUE HABLO DEL MUNDO, Y LO HAGO A TRAVÉS DE UNA LÓGICA MUY POCO TRANSPARENTE Y SIEMPRE CON INTENCIÓN DE NO SER CLARO.

CARLOS PESUDO

Carlos Pesudo Herrero de Tejada

El colgado. 2022

Óleo y esmalte  sobre lienzo.
130x97cm.

 

CARLOS PESUDO Herrero de Tejada

La rave del olimpo. 2022

Óleo y esmalte  sobre lienzo.
130x170cm.