Estado de sitio: Julio Sarramián en el la sala Amós Salvador de Logroño

Julio Sarramian Herrero de Tejada Amos Salvador
Julio Sarramián: Estado de sitio / Sala Amós Salvador

Del 29 de mayo al 15 de agosto de 2021

Resulta muy difícil abstraerse de los tiempos convulsos que vivimos, de una clara crisis de los relatos que se ven atravesados por una pandemia global, unida a la constatación del inminente colapso ecológico, una situación que requiere un viraje radical en pos de un cambio de paradigma.

Las narrativas construidas hasta ahora, herederas de una modernidad caduca y marcadas por el “realismo capitalista” del que hablaba Mark Fisher, nos sitúan en un nuevo panorama en el que es posible cuestionar un espacio social que hasta ahora parecía estar blindado a cualquier posible transformación.

Estado de sitio explora la colisión de los relatos en un momento en que los estados de excepción y de alarma nos han colocado en una coyuntura singular donde las artes visuales se revelan como una estrategia idónea para mostrar sus mecanismos de resistencia.Algunos pensadores como Walter Benjamin ya plantearon hace tiempo que estos estados excepcionales son, en realidad, la norma. Por eso resulta tan importante buscar esos otros relatos escamoteados, ocultos, invisibles, aquellas “narraciones otras” que se deben encargar de construir los discursos diferenciales de la historia.

Partiendo de estas premisas hemos seleccionado a este grupo de artistas, con el fin de que realicen proyectos específicos para buscar esas narrativas divergentes, para analizar y mostrar esas otras historias, esas diferentes formas de construir relatos, de abordar la representación y, en definitiva, de habitar el conflicto desde el arte.

Para comenzar, el espectador se encuentra con el zócalo de la sala rayado con tinta a lo largo de todo su perímetro. La obra de Maider López (Zócalo) está en línea con las intervenciones espaciales que caracterizan a la artista y que juegan con el propio recinto expositivo. En este caso ha sido desarrollada a modo de acción colectiva, donde los participantes, a través de posturas incómodas, miden el lugar a partir de las magnitudes de esfuerzo, tiempo, trabajo y de los bolígrafos que han invertido en dibujar todo ese perímetro.

El tiempo también está presente en la obra de Cristina Lucas, en su caso proponiendo una mirada sobre el devenir de la historia a través de una relectura del materialismo histórico, partiendo de las ruinas fósiles empleadas como carburantes. Para ello construye una estructura en forma de castillo de naipes negros, Jetztzeit Behausung (la morada del tiempo-ahora), realizados con diferentes materiales derivados de recursos fósiles.

Abordar la crisis ecológica como estado de sitio también está en el fondo de las propuestas del artista riojano Julio Sarramián y de Eugenio Ampudia.

En el caso del primero, toma la figura del río Ebro como eje de la vertebración territorial, ecológica y urbana, y como agente capaz de generar construcciones culturales y paisajísticas (La riada. Topografía del cambio). El centro de la instalación lo conforma un enorme álamo cuya inclinación y sus ramas quebradizas entrelazadas indican la dirección y fuerza de la corriente del agua tras una gran riada. Junto a este, se muestra un mapa topográfico del valle del Ebro con los cambios en el territorio derivados de la erosión fluvial, con fotografías superpuestas que manifiestan el impacto de la contaminación producida por los residuos plásticos.

 

Julio Sarramian Herrero de Tejada Amos Salvador

Julio Sarramian Herrero de Tejada Amos Salvador

Eugenio Ampudia, por su parte, busca la evidencia de la crisis climática en los cambios que han experimentado los viñedos en sus técnicas de producción, con una instalación inmersiva que recrea una lluvia de vino. En Lluvia interior (vino), las gotas parecen caer sobre el espectador, como una ficción basada en hechos reales, en un espacio que se antoja tan asfixiante como lúdico, y que nos sirve para hablar de ese estado de sitio al que estamos sometiendo al planeta por el calentamiento global.

Paula Rubio Infante y Núria Güell sitúan el sistema carcelario como punto de inicio de sus creaciones. La primera formaliza una gran instalación (Solo yo) a partir de una fotografía realizada por la autora durante una visita a la cárcel de Carabanchel. Para la escultura se ha fabricado una reproducción exacta de una estructura de contención de los pasillos de la prisión, a escala real 1:1, a la que se le ha añadido una pieza de polipiel negra que “espera” al espectador al otro lado de la estructura de seguridad.

En el caso de la obra de Núria Güell (941212144), una línea telefónica activa comunica dos instituciones en principio bastante dispares: la penitenciaría y el espacio expositivo. Para ello, la artista ha instalado un teléfono gratuito cuyo número ha sido facilitado a cientos de reclusos repartidos por toda la geografía del Estado español para que, si lo desean, puedan llamar y comunicarse con los visitantes de la exposición. Estos deberán decidir si atienden o no sus llamadas.

Una enorme cortina suspendida del techo corta el espacio, reproduciendo a gran formato el retrato del rey emérito Juan Carlos I, realizado por el diseñador español José María Cruz Novillo para los billetes de cinco mil pesetas. Con ella (WelcomeCarlos Aires deja abierta la lectura, aludiendo por un lado a cuestiones más metafóricas como el traspaso inocuo de una época a otra, y por otro, a la superación de los iconos que representan a la historia, la demolición o el vaciado de contenido de aquellas imágenes/monumento que han tratado de fijar narraciones y relatos emanados desde el poder.

En una línea similar de desactivación de los relatos oficiales se encuentra la propuesta de Alán Carrasco, para la cual se apropia de la estética de los tradicionales almanaques que forman parte del imaginario de nuestra memoria colectiva. Bajo el título En ese claroscuro, nos invita a repensar y cuestionar el relato hegemónico, mostrando en una contundente instalación lineal los días de la Transición que han sido invisibilizados: todas y cada una de las jornadas en las que hubo violencia mortal promovida por el propio Estado.

Todo ello para dar forma a esta singular metáfora de un estado de sitio que ya estaba aquí. Tal vez la diferencia radica en que ahora, por primera vez y a la fuerza, nos hemos atrevido a mirarlo de frente.

 


Estado de sitio

Carlos Aires

Eugenio Ampudia

Alan Carrasco

Nuria Güel

Maider Lopez

Cristina Lucas

Paula Rubio Infante

Julio Sarramián


Producción

Sala Amós Salvador, Cultural Rioja y Greenize Projects


Comisariado

Blanca de la Torre

Fernando Gomez de la Cuesta