Asterión – Marina Vargas, Simón Zabell, Jesús Zurita

Asterion. Herrero de Tejada
Asterión / Marina Vargas, Simón Zabell, Jesús Zurita

AQUEL MOMENTO, ESE MOMENTO

por Jesús Zurita

 

 “Ahora bien: una metáfora es el contacto momentáneo de dos imágenes, no la metódica asimilación de dos cosas.”

J.L. Borges.

Sopor

Llegará, más pronto que tarde, ese momento recurrente en el que permaneceremos sin hacer nada justo cuando tendríamos que hacer todo. Será una oportunidad perfecta para extraviarnos en aquello que desee mostrarse: el avance de las grietas, los cristales medrosos, algunos silbidos en oquedades, el centro del mundo cazando la superficie, el chirrido de la rotación, el crujido de la traslación… Cuando sintamos la invitación, podremos sumergirnos con deleite en un lapso para el albur.

En ese ahora aterciopelado podríamos hacer ciertas cosas inviables en los ciclos rutinarios, como, por ejemplo, dejar que las metáforas conversen entre ellas. Ahora, podemos mirar sin ver, por qué no, una ciudad fuera del tiempo.

La ciudad estaría suspendida en sí misma y sería consciente de su condición canónica. Intuyamos en ella la vibración insistente de miles de pasos, unos pasos delatores de recorridos heterogéneos que a su vez anudan una selecta serie de hitos. Deben ser importantes para atraer tanto trasiego. De hecho, esta urbe mítica parece organizarse en torno a ellos.

Estos hitos pueden ser edificios. Son lo que llamaremos Arquitecturas y a ellas acuden la Historia y sus historias. Consideremos, para cimentar su existencia, el siguiente parentesco entre dos Arquitecturas muy particulares: la Cárcel y el Palacio. Ambas constituyen un eje que las opone. En la Cárcel, el que mora desespera por salir; en el Palacio, el que reside anhela permanecer. Las dos Arquitecturas están constituidas por múltiples estancias con corredores que las urden, pero son pocas, apenas dos, las usadas por los albergados durante los días y las noches iguales y estériles. Reo y monarca piensan sus incumbencias en el mismo ahogo, pero con diferentes estrategias: uno recuerda y urde; el otro urde y olvida. El testimonio de las estrellas fijas declara que el hierro y los guijarros son iguales al oro y los rubíes, pero la obediencia a la alquimia impone la oposición entre ellos argumentando burocracias y cosmogonías.

Retomemos la sentencia que sitúa a la Cárcel y al Palacio conformando un eje en el que ambos operan como extremos. Esto invita a considerar la topografía del espacio que las separa. Es justo aquí donde, con indolencia y exactitud, el Laberinto se muestra. Semejante prodigio dicta la condición de medianía consustancial de éste respecto a aquéllas. En el Laberinto se sospecha la presencia de aljibes, abrevaderos o pesebres, pero lo cierto es que no es un sitio para particularidades porque nadie lo habita.

El reo desea la puerta de salida tanto como el monarca teme la puerta de entrada. Ambos sospechan los avatares que les obligarían a huir o a perseguir durante la mencionada travesía. Jornada tras jornada, encerrados en sus aposentos, proyectan en el Laberinto sus respectivos pasos fantasmagóricos con tal intensidad que, en algún momento, se conjugan dando hueso y carne a una presencia partícipe de ambas condiciones opuestas. La ser binario ha sido invocado. Se trata del fruto de una bifurcación esencial. Así aparece el insospechado habitante del Laberinto.

Calor

El eje ha cambiado. El Laberinto acoge ahora a un morador y esto reconfigura la especulación en la que, no lo olvidemos, estamos distraídos.

Inmediatamente se manifiestan otras dos Arquitecturas consanguíneas del Laberinto: la Biblioteca y el Manicomio. Las tres se postulan como portadoras del discurso, basculando entre lo ordenado y lo confundido e insistiendo en escenificar las querellas entre el contenido y el continente. Pero ésa es otra ensoñación; lo que nos reclama con urgencia es qué ocurre en el Laberinto, porque su primer y único huésped es capaz de un discurso propio.

Durante una precisa sucesión de instantes somos testigos de cómo las galerías emboscan a los pasillos. Huele a taumaturgia. Centellea, en un patio luminoso y atento, el artefacto que otorga prodigios y abismos. Es el mecanismo de la identidad. Parece que el deambulador del Laberinto posee un espejo.  Gracias al cual puede agradarse y jugar, puede conversar, incluso desdoblarse estando ya escindido… puede también ubicarse en pertenencia con las estrellas y, sobre todo, con el sol. Es posible que este parentesco le sugiera algo.

El tiempo en el Laberinto tiene también sus particularidades. Si consideramos esta especulación como ahistórica, el Laberinto es esencialmente anacrónico porque escenifica las fantasmagorías del reo y el monarca, por tanto, el antes y el después se hacen compañía. Esta condición permite al ser ahorquillado manejar artefactos sin que remeden en mera herramienta. Volvamos al espejo para proponer que su naturaleza es desglosable en dos componentes: la cosa y las imágenes. Lo especular no depende de bruñidos o calmas superficies, sino de una invocación que libera las infinitas imágenes que contiene la cosa. Efectivamente, la cosa alberga todas las imágenes posibles.

El que mira un espejo en realidad está eligiendo una de las imágenes contenidas entre el cristal y el azogue. En la anacronía, como lo anterior convive con lo posterior, podemos acceder al motor primigenio de este prodigioso aparato. Este privilegio nos permite revelar que todo espejo tiene en su esencia el Arder.

La cosa que contiene las imágenes es la misma que, desde la infancia del tiempo, contiene el fuego. El fuego está trenzado en la esencia de la cosa y siempre se libera con furia y frustrada simultaneidad, padeciendo las taquicardias del querer ser visto. Todas las cosas del mundo arden y/o figuran porque el fuego y las imágenes son lo mismo en diferentes ciclos de ansiedad. Por eso los primeros deambuladores del mundo quedaban prendados con lo que veían en las hogueras nocturnas y en las pozas limpias. En la anacronía del Laberinto, un leño nunca se consumirá por las llamas que arroja del mismo modo que el espejo no se agota al proliferar las imágenes que contiene. El solitario y diverso habitante del Laberinto empuña el espejo y la antorcha y sabe de la luz y el calor porque las estrellas le irradian y el sol lo corona. Pero el reo y el monarca en la Cárcel y el Palacio son muy sensibles a los incendios.

Amarga vigilia

Un ruido, quizás unos fonemas, deshebra esta tortuosa dramaturgia y nos devuelve a lo que se supone debemos hacer: cumplimentar asuntos que conduzcan a otros asuntos. Aun así, conservamos unas misteriosas inercias que romperán en la orilla de nuestros sueños.

Estoy agotado y arropado y el tiempo de nuevo se siente papirofléxico. Muchos vacíos y catorce algos dan contenido a esta noche que me espabila para que dé el siguiente testimonio:

Una Pasífae. Un toro. Un Minos. Un Dédalo. Una Ariadna. Un Teseo. Un Ícaro. El sol. Siete muchachas y siete muchachos desde siempre. El rojo que encharca la tierra y da continuidad al hilo que atraviesa las puertas correctas. Bronce y espada. El que era dos cae como uno. Ese momento que contiene dos secretos que lograrán ser enigmas. Que operar con catorce infinitos reconcilia el centro con el límite de la Esfera terrible y que el fuego habría expiado aquel momento.

He amanecido con una deuda ígnea y creo que debo pintarla.

En Ceuta, con mi padre y mi madre en febrero de 2021.

He amanecido con una deuda ígnea y creo que debo pintarla.

Jesús Zurita

EL SECRETO QUE SE OCULTA Y EL SECRETO QUE SE MUESTRA. 2021. 165X130

JESÚS ZURITA

EL SECRETO QUE SE OCULTA Y EL SECRETO QUE SE MUESTRA.

Acrilico sobre lienzo
165x130cm.
2021.

6.500 € + IVA

TODOS LOS SIGNIFICADOS. 2021. 81X65

JESÚS ZURITA

TODOS LOS SIGNIFICADOS

Acrílico sobre lienzo.
65x81cm.
2020.

3.200 € + IVA

LO QUE MIRA. 2021. 150x130

JESÚS ZURITA

LO QUE MIRA.

Acrílico sobre lienzo.
1150x130cm.
2021.

6.200 € + IVA

Asterión viene del griego “estrella” o ” estrellado”.En Anatomía, es un punto craneométrico del cráneo. Está situado justo detrás de la oreja. Los neurocirujanos ultilizan este punto para orientarse, con el fin de planificar la entrada segura en el cráneo para algunas operaciones. La artista títula así su propio autorretrato tras finalizar seis quimioterapias que han provocado entre otras muchas cosas, la caída del cabello. De esta manera este título hace referencia a los dos cuerpos que se ven afectados  con el cáncer el astral-espiritual y el físico-anatómico.Tener cáncer es como tener dos vidas. Tienes que elegir entre aquello que socialmente está estructurado como “femenino”, el cabello, el pecho, los ovarios o la vida. De esta manera la artista se dibuja en su nuca una vanitas que aparece abrazarla y atraparla mientras sonríe al espectador espectante de lo que está viendo… una enferma.Una mujer en tránsito que tendrá que hacer un duelo de la mujer que era para dar paso a una nueva que tendrá que convivir estrechamente con la incertidumbre de un posible repunte, de otra posible muerte.Porque una vez que aceptamos la existencia real de nuestra muerte, ¿quién puede ya volver a tener poder sobre nosotras?.” Marina Vargas

Asterion. El cuerpo revelado.2020.Impresión digital sobre papel baritado y emulsion mate. Enmarcado en cristal museo. 110x110cm

MARINA VARGAS

ASTERIÓN. EL CUERPO REVELADO

Impresión digital sobre papel hahnemuhle.
Enmarcado en metacrilato con filtro UV.
110x110cm
2020.

4.000 € + IVA

Jesus Zurita Marina VArgas Herrero de Tejada

Jesús Zurita pintando sobre la cabeza rapada de Marina Vargas

Marina Vargas Jesus Zurita Herrero de Tejada
Marina Vargas Jesus Zurita Herrero de tejada
Asterion. El cuerpo revelado. Poliptico 2020.Impresión digital sobre papel hahnemüle. Enmarcado en cristal museo. 72x150cm

MARINA VARGAS

ASTERIÓN. EL CUERPO REVELADO..POLÍPTICO

Impresión digital sobre papel Hahnemüle: Enmarcado en cristal museo
72x150cm. (6 piezas de 36x50cm)
2020.

5.000 € + IVA

Estas pinturas apelan a la supuesta clausura impuesta al Asterión de Borges, interpretando su claustro como el lugar del diálogo interior, y el laberinto que materializa su incomprensible encarcelamiento como la frontera que separa nuestra individualidad de la realidad objetiva; frontera que no es otra que la que, para el artista, se erige entre sus intenciones expresivas y la realidad de lo que es capaz de materializar.

Simón Zabell

La casa de Asterión. 2021. 170 x 200 cm. Acrílico sobre tela

SIMÓN ZABELL

LA CASA DE ASTERION

Acrílico sobre tela
170x200cm
2021.

8.000 € + IVA

And your bird can sing. 2021. 90 x 67 cm. Acrílico sobre tela

SIMÓN ZABELL

AND YOUR BIRD CAN SING

Acrílico sobre tela
90x67cm
2021.

3.500 € + IVA

My only carriage. 2021. 46 x 55 cm. Acrílico sobre tela

SIMÓN ZABELL

MY ONLY CARRIAGE

Acrílico sobre tela.
46x55cm
2021.

2.200 € + IVA

INSTALACION


Esta es una pieza procesual y vivencial, en la que la artista estando enferma de cáncer va desarrollando a lo largo de su proceso de tratamiento, (proceso que a día de hoy continúa).
De la misma manera que un niñ@ lo primero que dibuja para identificarse e identificar a los demás son los ojos y una boca a modo de rostro, de esa misma manera tan directa e intuitiva la artista trata de dibujar el vacío y el hueco que deja el tránsito y la incertidumbre de estar expuesta en el umbral de la enfermedad.
No es lo mismo hablar de la enfermedad estando sana que estando enferma.
De esta manera la obra se va desarrollando en el proceso de las diversas pruebas para comprobar si hay metástasis, quimioterapia, radioterapia y mastectomía. Esta obra se va desarrollando a modo de liberación y de tratar de exorcizar esa incertidumbre y asumir el renacimiento de un nuevo yo. Es por ello que los materiales ultilizados también están sujetos al propio tratamiento, pues por temporadas la artista no podía oler pinturas fuertes pues estaba muy sensible a los olores durante la quimioterapia y ha utilizado materiales como plastilina, masillas e i y los propios camisones de sus estancias hospitalarias, así como los manteles y cubre sillones de quimioterapia. La obra es una obra continuará desarrollándose hasta que asuma vivir y convivir con la incertidumbre de un posible repunte, de otra recaída y de aceptar su nuevo estado. “Su nuevo yo”. Tratando así de no evitar el miedo sino usarlo como combustible y ponerlo en perspectiva.

 

La Parca, La Pelona, La Tiznada, La Segadora, La Patrona, La fría, La Dama Delgada, La jefa, La Pálida, La tía de las muchachas,La huesuda, La Liberadora, La triste, La Sin dientes, La Calaca, la Chicharra, La Comadre, La Seria, La Dama de la Guadaña, La Sin Nombre, La Cruel, La Muda, La Pelada, La Negra, La pelleja, La Blanca, La ineludible, La Chingada, La Descarnada, La Impía, La Seria, La Impía, La Apestosa, La Malquerida, La Llorona, La Esperada, La Hueca, La que no pregunta, La Cabezona, La justiciera, La niña blanca, La Indeseada, María Guadaña, La Flaca, La Enlutada, La Mocha, La Calva, La Jodida……

 

36 piezas (work in progress)
185x420cm
2020 – 2021.

 

LA CABEZONA. Plastilina y Tinta sobre papel 27x35cm. Enmarcado 2021

MARINA VARGAS

LA CABEZONA….

Plastilina y tinta sobre papel
35x27cm
2021.

1.200 € + IVA

LA CHICHARRA Tinta y cera sobre papel 27x35cm. Enmarcado 2021

MARINA VARGAS

LA CHICHARRA…..

Tinta y cera sobre papel
35x27cm
2021.

1.200 € + IVA

LA JEFA Camisón de hospital, pintura y perlas sobre papel 27x35cm. Enmarcado 2021

MARINA VARGAS

LA JEFA….

Camisón de hospital, pintura y perlas sobre papel.
35x27cm
2021.

1.200 € + IVA

LA SEGADORA. Plastilina, pintura esmalte y perlas sobre papel 27x35cm. Enmarcado 2021

MARINA VARGAS

LA SEGADORA…..

Plastilina, pintura esmalte y perlas sobre papel.
35x27cm
2021.

1.200 € + IVA

LA PATRONA. Camisón de hospital, plastilina y tinta sobre papel 27x35cm. Enmarcado 2021

MARINA VARGAS

LA PATRONA…..

Camisón de hospital, plastilina y tinta sobre papel.
35x27cm
2021.

1.200 € + IVA

LA NEGRA. Masilla y tinta negra sobre papel 27x35cm. Enmarcado 2021

MARINA VARGAS

LA NEGRA……

MAsilla y tinta negra sobre papel
35x27cm
2021.

1.200 € + IVA

LA COMADRE Camisón de hospital y pintura sobre papel 27x35cm. Enmarcado 2021

MARINA VARGAS

LA COMADRE…..

Camison de hospita y pintura sobre papel
35x27cm
2021.

1.200 € + IVA

LA INELUDIBLE. Camisón de hospital y pintura sobre papel 27x35cm. Enmarcado 2021

MARINA VARGAS

LA INELUDIBLE……

Camisón de hospital y pintura sobre papel.
35x27cm
2021.

1.200 € + IVA

LA NIÑA BLANCA. Tinta y carboncillo sobre papel 27x35cm. Enmarcado 2021

MARINA VARGAS

LA NIÑA BLANCA……

tinta y carboncillo sobre papel
35x27cm
2021.

1.200 € + IVA