AQUEL MOMENTO. ESE MOMENTO – JESÚS ZURITA

AQUEL MOMENTO. ESE MOMENTO / JESÚS ZURITA

Cuando contamos una historia es porque nos han contado muchas historias. No somos más que un punto entre incontables puntos a través de los que navegan las historias. Estas historias que vienen y van tienen su origen en los mitos. Se podría decir que nuestro contar historias es la modulación incesante de ciertos mitos fundacionales que explicaron el mundo a nuestros antepasados, y del mismo modo nos explicamos el mundo unos a otros en este ahora que entendemos tan poco como nuestros ancestros. Hay algo maravilloso en esos remotos mitos, una constante poderosa que se transmite hasta nuestros días: La primera vez.

La primera vez que algo ocurre es lo que se repite en las narraciones con diferentes añadidos y torsiones según son declamadas en diferentes culturas y épocas. Este núcleo genético es el que permite que haya un principio, un nudo y un desenlace al que ceñirse en el ritual de las historias. La primera vez podríamos formularla muy crudamente como el encuentro de alguien con algo y en este encuentro ocurre lo que se contará. La primera vez que alguien testimonia, se opone, se encuentra o se alía a algo, incluye un necesario paso previo: que un algo pase a ser alguien para que se enfrente a otro algo. Los monstruos suelen encontrarse en estas situaciones porque lo monstruoso no es más que un algo incomprensible que se alza a la espera de ser comprensible (dominado)

El monstruo es una acumulación de fragmentos de un algo que no reconocemos y que forzamos a totalizarse aunque sus partes no se correspondan, por eso suelen ser inquietantes.

Si sometemos al monstruo bajo la ley del signo, es decir, si le ponemos un nombre, lo podemos comprender y así pasa a ser fuego, relámpago, noche, viento, lobo, serpiente, enfermedad o vejez. Comprendiéndolo, los que éramos algo pasamos a ser alguien: emisores y receptores en un mundo ordenable gracias a los nombres. Pero la monstruosidad acecha bajo la posibilidad de que el nombre se pierda y vuelva el monstruo, regocijándose en su fragmentación.

En la presente exposición para la galería Herrero de Tejada, el espectador, la espectadora y lo espectable se encontrarán con una monstruosidad repetida con regocijo en fragmentos que se relacionan con otros fragmentos dando lugar a posibles historias añadiendo lo que falta: aquel momento mítico en el que ese momento germinal anidará en nuestros oídos y nuestras bocas

AQUEL MOMENTO ESE MONETO JESUS ZURITA HERRERO DE TEJADA

HAY ALGO MARAVILLOSO EN ESOS REMOTOS MITOS, UNA CONSTANTE PODEROSA QUE SE TRANSMITE HASTA NUESTROS DÍAS: LA PRIMERA VEZ.

Alcance

Acrílico sobre tela.
114x195cm.
2022.

 

Yacen por igual

Acrilico sobre tela.
130x195cm.
2022.

 

Lo en sí

Acrílico sobre tela.
130x195cm.
2022.

 

SI SOMETEMOS AL MONSTRUO BAJO LA LEY DEL SIGNO, ES DECIR, SI LE PONEMOS UN NOMBRE, LO PODEMOS COMPRENDER Y ASÍ PASA A SER FUEGO, RELÁMPAGO, NOCHE, VIENTO, LOBO, SERPIENTE, ENFERMEDAD O VEJEZ

Viso

Acrílico sobre tela.

130x195cm.
2022.

Quieto el deseo

Acrílico sobre tela.
130x195cm.
2022.

“[…]el espectador, la espectadora y lo espectable se encontrarán con una monstruosidad repetida con regocijo en fragmentos que se relacionan con otros fragmentos dando lugar a posibles historias añadiendo lo que falta: aquel momento mítico en el que ese momento germinal anidará en nuestros oídos y nuestras bocas”

La primera imagen

Acrílico sobre tela.
200x300cm.
2022.